Dejando a parte los sensacionalismos, que en cierto modo son los responsables de que el lenguaje se esté infravalorando, hay una cosa que si es cierta y que no se tiene en cuenta:
-Normalmente se dice que una provincia está en "alerta" cuando la AEMET colorea el mapa de avisos, pero eso no significa que exista un riesgo meteorológico a tener en cuenta. Los niveles están diferenciados:
-Amarillo: La AEMet lo define como un nivel de riesgo para actividades específicas, pero señala que
no supone ningún peligro para la población y hace mención a un
fenómeno habitual, por tanto, si nos atenemos a las definiciones,
no se trata de una situación de alerta. Es un aviso, una prealerta o una mención especial, como se quiera llamar, pero no una alerta propiamente dicha.
-Naranja: Hace mención a un fenómeno poco frecuente. Existe un riesgo meteorológico para la población, por tanto, aquí técnicamente
sí nos estamos refiriendo a una situación de alerta para la población, y no en el nivel anterior. Desde luego que por una helada de -6ºC este nivel no se va a activar ni en Soria ni en Ávila ni en Teruel ni en tantos otros sitios...
-Rojo: Ocurre exactamente lo mismo que en el caso anterior, si hacemos caso de las definiciones, se trata también de una situación de alerta, solo que en estos casos el umbral superado por el fenómeno es aún más extraordinario y en consecuencia, más peligroso.
En resumen, yo no veo una alerta en un nivel amarillo, sino una advertencia ante un fenómeno en cierto modo habitual al que hay que prestar atención. Una helada moderada de -6ºC no es un peligro en enero, y menos a 1000 metros de altura en los valles del interior peninsular, pero conlleva una serie de riesgos que no está de más recordar. Ahora bien, ni de lejos es una situación de alerta. Otra cosa es que en vez de -6ºC, sean -15ºC, o que esos mismos -6ºC se den en Málaga... Para eso están los niveles naranja y rojo, los cuales si son alertas por definición.
Un saludo.
