Hola,
Pero en la web de AEMET en ningún momento se habla de "alerta" sino de "aviso". Vale, el plan se llama "Meteoalerta", y quizás es lo que dé pie a confusión. El plan establece cuatro niveles de aviso, y como ya se ha comentado, el aviso amarillo supone que "
No existe riesgo meteorológico para la población en general aunque sí para alguna actividad concreta (fenómenos meteorológicos habituales pero potencialmente peligrosos o localización de alta vulnerabilidad como una gran conurbación)".
Claro, en el texto se hace mención a la "rareza" del fenómeno, y eso también da pie a confusión. Porque como decís, mínimas inferiores a -6ºC o nieblas en el valle del Ebro no son fenómenos que podamos calificar de "raros" en invierno. Ahora bien, la alerta amarilla matiza que son "fenómenos habituales", y estaréis de acuerdo conmigo en que ambos pueden ser "potencialmente peligrosos". Al menos la posibilidad de que ocurra algún peligro (entendiendo como tal algún tipo de daño a la población o infraestructuras) cuando tienen lugar dichos fenómenos es mayor que cuando no ocurren.
Así pues, aunque el plan Meteolaerta es manifiestamente mejorable (como casi todo en esta vida) no me parece que el problema sea el plan en sí, sino el uso que se da en los medios de comunicación, y ahí es donde AEMET debería hacer una labor más pedagógica. Y es que, seamos sinceros, la palabra "alerta" vende mucho.
Pero por citar el ejemplo de las heladas moderadas en Teruel o las nieblas en el valle del Ebro. ¿Es exagerado avisar a la población? Para mí, poner un aviso amarillo
no es exagerado, por la naturaleza del mismo. Al final de lo que se trata es de que el usuario quede enterado de lo que puede ocurrir, y él mismo tome las decisiones que considere oportunas. Vamos, que se trata de un aviso extra que en principio no perjudica a nadie, más bien al contrario. Pero el problema viene cuando los medios de comunicación pretenden hacer extraordinario lo cotidiano.
Saludos.
