La primera clave es la entrada de aire húmedo en capas medias desde el Mediterráneo a través de esos vientos de E-SE canalizados en superficie, pero evidentemente lo más importante ha sido ese embolsamiento de aire frío desprendido de una vaguada atlántica y que es el que ha generado la inestabilidad suficiente para que se forme la nubosidad que dio lugar a las precipitaciones. El embolsamiento de aire frío llevaba temperaturas a unos 5500m de hasta -30ºC,es decir, bastante aire frío. En superficie es verdad que había temperaturas altas,de hasta 10ºC antes de empezar la precipitación en Madrid, una precipitación que empezó en forma de lluvia. Sin embargo, con el paso de las horas, la lluvia iba arrastrando hacia el suelo aire frío,la temperatura fue cayendo haciendo que a primera hora de la mañana, sobre las 6 más o menos, la temperatura fuera suficiente para ver nevar. Y es que la temperatura por ejemplo en Móstoles bajó desde los 10ºC casi antes de empezar a nevar hasta los 0,3ºC a las 7 de la mañana,cuando nevaba. Una cosa muy importante es la época del año en la que estamos,y es que el aire frío en altura junto con el templado en superficie favoreció una mayor convección y por tanto que las nubes tuvieran un gran desarrollo vertical generando desplomes más fuertes. Si esta dana hubiera sido en enero hubiera nevado más abajo, pero probablemente menos cantidad de lo que ha caído ahora al ser la convección más débil.