El corazón del bosque de San Jacinto, bajo lupa tecnológica

Desconectado Jose Quinto

  • El verano muere siempre ahogado.
  • Supercélula
  • ******
  • 8721
  • Sexo: Masculino
  • Ese pequeño y palido punto azul.
El corazón del bosque de San Jacinto, bajo lupa tecnológica
« en: Lunes 06 Junio 2005 11:30:24 am »
El corazón del bosque de San Jacinto, bajo lupa tecnológica
ALFONSO ARMADA. CORRESPONSAL/

 

La Universidad de California despliega una telaraña de sensores y cámaras en miniatura para pulsar cada segundo la evolución del entorno natural

El biólogo Eric A. Graham, de la Universidad de California en Los Ángeles, que está estudiando el manto vegetal de San Jacinto, ha confesado al «Times» su entusiasmo por poder «estar en medio del bosque ante un ordenador portátil, conectado a internet y ver a todas esas «motas» en acción». Buena parte de los sensores son inalámbricos y son «alimentados» mediante baterías o energía solar: «Se trata de una nueva ciencia que permite visualizar en tiempo real un área muy extensa», añade Graham. La nueva microecología lleva al mundo natural un nuevo arsenal de adminículos para grabar y registrar imágenes, para captar y analizar las condiciones atmosféricas y la pureza o contaminación del aire, que la industria ha perfeccionado en buena medida tras el 11 de septiembre y han sido desplegados con otros objetivos en muchas ciudades estadounidenses.

Quienes trabajan en las reservas naturales de California, y en los bosques milenarios de secuoyas, una mínima fracción de la masa arbórea que cubría buena parte del oeste americano, la que ha sido salvada de los estragos causados por el progreso (el ferrocarril, la minería y la expansión urbana), equiparan esta tupida red de sensores a lo que la resonancia magnética y los escáneres representaron para la ciencia médica. La directora del Centro para la Implantación de Redes Sensoras, la doctora Deborah Estrin, también de la UCLA (Universidad de California en Los Ángeles), reconoció al «New York Times» que se trata todavía de una ciencia joven, pero que están tratando de lograr un impacto semejante en el «cuerpo» natural. Proyectos como el que ahora está en marcha en California demuestran que redes tecnológicas con dispositivos pequeños que no necesitan estar conectados mediante cables resultan a la postre mucho menos costosos que los que hasta ahora se empleaban y que no sólo tenían un mayor impacto ambiental sino que debían ser alimentados por energía eléctrica.

Registro del impacto humano

Esta nueva generación de científicos y ecólogos provistos de una vistosa panoplia tecnológica (ordenadores, teléfonos móviles, cámaras digitales, lectores ópticos) espera saber más del comportamiento de las sustancias que contaminan el agua, la tierra y el aire, las modificaciones en las capas superficiales y profundas de la tierra y el océano, especies vegetales que se comportan como depredadores de otras peor dotadas o resistentes, los ciclos de las corrientes marinas, el funcionamiento de los volcanes, los corrimientos de tierras y las inundaciones o en qué capas de la atmósfera se deposita el dióxido de carbono. «Es un cambio de magnitudes gigantescas y que afecta a un amplio espectro de áreas de investigación», reconoce al mismo diario el doctor Robert S. Detrick, adscrito al instituto de oceanografía Woods Hole de Cape Cod, en la costa este de Estados Unidos. El objetivo a medio y largo plazo es hacer un registro pormenorizado del impacto humano y de los cambios en la naturaleza y en el clima. Tal vez se lleguen a acopiar así los datos que la Casa Blanca todavía exige para aceptar como válido lo que ya empieza a ser un lugar común en la comunidad científica: el cambio climático ya está aquí y las medidas que se pueden adoptar son paliativas. Una reducción radical de emisiones a la atmósfera de sustancias contaminantes supondría modificar de raíz el tipo de desarrollo al que potencias consolidadas, como Estados Unidos, o emergentes, como China, no parecen dispuestas a asumir.
Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Desconectado Javier F

  • Cb Calvus
  • ****
  • 1781
  • Robles en el bosque de Ucieda.
Re: El corazón del bosque de San Jacinto, bajo lupa tecnológica
« Respuesta #1 en: Lunes 06 Junio 2005 12:19:59 pm »
Muy interesante poder hacer un seguimiento constante de las condiciones ambientales. Tambien sería interesante poder captar datos climatológicos de Sierras, porque a la hora de efectuar una repoblación no se conocen muchas veces las condiciones de una sierra en concreto y hay que basarse en observatorios lejanos y con interpolaciones.
Madrid, Herrera Oria.