Sensatez y cordura frente al cambio climático

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Sensatez y cordura frente al cambio climático
« en: Martes 22 Enero 2008 23:37:58 pm »
Est es un artículo del siempre interesante Bjorn Lomborg (El ecologista escéptico) y que destapa de forma imperceptible la presión que realizan diversos sectores por imponer un modelo de fuertes inversiones para luchar contra el calentamiento global... idea compartida por muchos amb
ientalistas.

Que quede claro que Bjorn cree que sí existe tal calentamiento de origen antropogénico. Por eso no lo pongo en el tópic de artículos contra el calentamiento y, además, porque destila ecumenismo frente a posiciones muy encontradas.

Yo soy capaz de aceptar que la sola probabilidad de este calentamiento necesita de medidas de precaución si estas medidas son como las describe Lomborg.

Entre otras, dice cosas tan sensatas como : si se quiere salvar a los osos polares lo suyo sería no cazar los cientos que se abaten cada año. Que se lo digan al atún!

El artículo lo publica El Diario Exterior  - Madrid,Spain


En fin, ahí va el artículo :


Calentamiento Global: Relájense un poco 


Bjorn Lomborg 
20 de enero de 2008 
 

Dejen de pelearse por el calentamiento global—aquí está la manera inteligente de atacarlo. Todas las miradas están puestas sobre los glaciares que se derriten en Groenlandia. Este año, delegaciones de políticos estadounidenses y europeos han peregrinado a una de estas masas de hielo en Ilulissat, donde declaran estar viendo ocurrir el cambio climático delante de sus ojos.

Curiosamente, algo que rara vez es mencionado es que las temperaturas en Groenlandia eran más altas en 1941 que lo que son hoy. O que las tasas de derretimiento alrededor de Ilulissat eran más altas durante la primera parte del último siglo, de acuerdo a un nuevo estudio. Y mientras las delegaciones aterrizan primero en Kangerlussuaq, alrededor de 100 millas al sur, todos cambian de avión para ir directamente a Ilulissat—tal vez porque el glaciar de Kangerlussuaq está creciendo inconvenientemente rápido.

Indico esto no para cuestionar la realidad del calentamiento global o el hecho de que en gran parte es causado por los seres humanos, sino debido a que la discusión acerca del cambio climático se ha vuelto una pelea desagradable, con un bando argumentando que estamos dirigiéndonos hacia una catástrofe y el otro sosteniendo que todo es una gran mentira. Yo sostengo que ninguno de los dos bandos está en lo correcto. Está mal negar lo obvio: La Tierra se está calentando y nosotros lo estamos causando. Pero esa no es toda la historia y las predicciones de un desastre que se aproxima simplemente no cuadran con la evidencia.

Tenemos que redescubrir el punto medio en el que podamos tener una conversación sensible. No deberíamos ignorar el cambio climático o las medidas que lo podrían combatir. Pero deberíamos ser honestos acerca de los defectos y costos de esas medidas, como también acerca de los beneficios.

Los grupos ambientalistas dicen que la única manera de lidiar con los efectos del calentamiento global es reducir drásticamente las emisiones de dióxido de carbono—un proyecto que le costará al mundo billones (solamente el Protocolo de Kyoto costaría $180 mil millones al año). Las investigaciones que he realizado a lo largo de la última década, comenzando con mi primer libro El Ambientalista Escéptico, me han convencido de que esta actitud no tiene sentido; implica gastar una cantidad exorbitante de dinero para lograr muy poco. En cambio, deberíamos estar pensando creativamente y pragmáticamente sobre cómo podríamos combatir los numerosos y más importantes retos que enfrentan a nuestro planeta.

Nadie sabe con certeza cómo ocurrirá el calentamiento global. Pero deberíamos hablar acerca de los cálculos más ampliamente aceptados. De acuerdo al Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC, pos sus siglas en inglés), los niveles de los océanos aumentarán en este siglo entre 15 y 60 centímetros, con la mejor expectativa siendo alrededor de 30 centímetros, principalmente debido a que el agua se expande mientras más se calienta. Esto es similar a lo que el mundo experimentó en los últimos 150 años.

Algunos individuos y organizaciones ambientalistas se quejan de que el IPCC ha subestimado severamente el derretimiento de los glaciares, especialmente en Groenlandia. En realidad, el IPCC ha calculado el derretimiento probable de Groenlandia (contribuyendo un poco más de dos centímetros y medio al nivel del mar en este siglo) y en Antártica (la cual, porque el calentamiento global generalmente produce más precipitación, de hecho acumulará hielo en lugar de perderlo, haciendo que el nivel del mar sea de cinco centímetros menos para el 2100). En estos momentos, las personas están preocupadas por un aumento dramático en la tasa de derretimiento de Groenlandia. Esa tasa parece ser transitoria, pero si es sostenida podría añadir ocho centímetros, en lugar de dos y medio, al aumento en el nivel del mar para fines de este siglo.

Un aumento de dos centímetros y medio en el nivel del mar no es una catástrofe, aunque si representaría un problema, particularmente para las naciones que son islas pequeñas. Pero acordémonos que muy poca tierra se perdió cuando los niveles del mar aumentaron durante el siglo anterior. Cuesta relativamente poco proteger a la tierra de la marea que sube: Podríamos dragar los pantanos, construir diques y redirigir los cuerpos de agua. Mientras que las naciones se enriquecen y la tierra se vuelve un bien cada vez más escaso, este proceso cada vez tiene más sentido: Como nuestros padres y abuelos, nuestra generación se asegurará de que el agua no se lleve tierra que vale mucho.

El IPCC nos dice dos cosas: Si nos concentramos en el desarrollo económico e ignoramos el calentamiento global, es probable que experimentemos un aumento de 33 centímetros en el nivel del mar para el 2100. En cambio, si nos enfocamos en las preocupaciones ambientales y, por ejemplo, adoptamos las severas reducciones en emisiones de carbono que muchos grupos ambientalistas promueven, esto podría reducir el aumento en aproximadamente de trece centímetros. Pero reducir las emisiones tiene un costo: Todo el mundo sería más pobre en el 2100. Con menos dinero circulando para proteger a la tierra del mar, reducir las emisiones de carbón significaría que más tierra seca se perdería, especialmente en regiones vulnerables como Micronesia, Tuvalu, Vietnam, Bangladesh y las Maldivas. Mientras que el nivel del mar aumenta, también lo harán las temperaturas. Parecería lógico esperar más olas de calor y por lo tanto más muertes. Pero aunque este dato recibe mucha menos atención, las temperaturas en aumento también reducirán el número de olas de frío. Esto es importante porque las investigaciones demuestran que el frío es mucho más mortal que el calor. De acuerdo a la primera encuesta revisada por expertos sobre los efectos del cambio climático en la salud, el calentamiento global de hecho salvará vidas. Se estima que para el 2050, el calentamiento global causará alrededor de 400.000 muertes más relacionadas al calor. Pero al mismo tiempo, 1,8 millones de personas menos morirán del frío. El Protocolo de Kyoto, con sus reducciones drásticas de emisiones, no es una manera sensible de evitar que las personas mueran de olas de calor. A un costo mucho más bajo, los diseñadores urbanos y los políticos podrían reducir las temperaturas más efectivamente plantando árboles, añadiendo facilidades de agua y reduciendo la cantidad de asfalto en las ciudades que están en riesgo. Los cálculos muestran que esto podría reducir las temperaturas pico en las ciudades en más de 7 grados Celsius.

El calentamiento global cobrará vidas de otra manera: aumentando el número de personas en riesgo de contraer malaria en un 3 por ciento a lo largo de este siglo. De acuerdo a los modelos científicos, implementar el Protocolo de Kyoto durante el resto de este siglo reduciría el riesgo de contraer malaria en solo un 0,2 por ciento.

Por otro lado, podríamos gastar $3.000 millones anualmente—2 por ciento del costo del Protocolo—en redes para proteger de mosquitos y medicamentos para reducir la incidencia de malaria en casi la mitad dentro de una década. La tasa de muertes causadas por malaria está aumentando en África Sub-Sahariana, pero esto nada tiene que ver con el cambio climático y mucho que ver con la pobreza: a los gobiernos pobres y corruptos se les hace difícil implementar y financiar el rociamiento y la provisión de redes para mosquitos que ayudarían a erradicar la enfermedad. Aún así, por cada dólar que gastamos salvando una persona a través de medidas como el Protocolo de Kyoto, podríamos haber salvado 36.000 mediante una intervención directa.

Por supuesto, no solo nos importan los seres humanos. Los ambientalistas indican que criaturas magníficas como los osos polares se extinguirán por el calentamiento global conforme su helado hábitat se derrite. Kyoto salvaría solo un oso al año. Aún así, cada año los cazadores matan entre 300 y 500 osos polares, de acuerdo a la Unión de Conservación Mundial. Prohibir esta carnicería sería barato y fácil—y mucho más efectivo que un pacto global acerca de la reducción de emisiones de carbono.

Por donde sea que se lo mire, la inevitable conclusión es la misma: Reducir las emisiones de carbono no es la mejor manera de ayudar al mundo. No digo esto solamente por llevar la contraria. Debemos hacer algo acerca del calentamiento global a largo plazo. Pero me frustra nuestra obsesión con medidas que no lo lograrán.

En 1992, las naciones ricas prometieron reducir las emisiones a los niveles de 1990 para el año 2000. Las emisiones crecieron en un 12 por ciento. En 1997 prometieron reducirlas en un 5 por ciento por debajo de los niveles de 1990 para el año 2010. Aún así es probable que los niveles sean 25 por ciento más altos de lo que se deseaba.

El Protocolo de Kyoto expirará en el 2012. Los miembros de la ONU estarán negociando su reemplazo en Copenhagen a finales del 2009. Los políticos insisten que el "próximo Kyoto" debería ser aún más duro. Pero luego de dos fracasos espectaculares, debemos preguntar si la actitud de "intentémoslo de nuevo, y esta vez apuntemos a unas reducciones aún mayores" es la correcta.

Aún si las promesas anteriores de los funcionarios se hubiesen cumplido, no habrían servido prácticamente de nada, y nos hubieran costado una fortuna. Los modelos climáticos muestran que Kyoto hubiera pospuesto los efectos del calentamiento global por siete días al final del siglo. Aún si EE.UU. y Australia hubiesen firmado el protocolo y todos los firmantes hubiesen obedecido los lineamientos de Kyoto por el resto del siglo, pospondríamos los efectos del calentamiento global por solamente cinco años.

Los que proponen pactos como Kyoto quieren que gastemos cantidades enormes de dinero que logran muy poco para el bien del planeta de aquí a cien años. Debemos encontrar una manera más inteligente de actuar. El primer paso es focalizar nuestros recursos en hacer que las reducciones de emisiones de carbono sean mucho más fáciles.

El costo típico de reducir una tonelada de dióxido de carbono es actualmente $20/tonelada. No obstante, de acuerdo a una abundante literatura científica, el daño de una tonelada de carbón en la atmósfera es de alrededor de $2. Gastar $20 para hacer $2 de bien no es un curso de acción inteligente. Podría hacer que usted se sienta bien, pero no detendrá al calentamiento global.

Necesitamos reducir el costo de reducir emisiones de $20/tonelada a, por ejemplo, $2. Esto implica que ayudar al medio ambiente no solamente sería algo que los ricos puedan hacer sino algo que todos podríamos hacer—incluyendo China e India, países que se espera que sean los principales emisores durante el siglo XXI pero que tienen problemas más importantes con las cuales lidiar antes que el cambio climático.

La manera de lograr esto es aumentando dramáticamente el gasto en investigaciones y desarrollo de energía de baja intensidad de carbono. Idealmente, cada nación podría comprometerse a gastar 0,5% de su producto interno bruto explorando tecnologías energéticas que no emitan carbono, ya sean el viento, las olas, o la energía solar, o capturando emisiones de dióxido de carbono de plantas de energía. Este gasto podría añadir alrededor de $25.000 millones al año pero todavía sería siete veces más barato que el Protocolo de Kyoto y aumentaría por un factor de 10 el gasto global en investigación y desarrollo. Todas las naciones estarían involucradas, aunque las más ricas pagarían las porción más grande.

Debemos aceptar que el cambio climático es real y que hemos ayudado a causarlo. Esto no es un chiste. Pero tampoco es un Apocalipsis cercano.

Para algunas personas, reducir las emisiones de carbono se ha vuelto la respuesta, sin importar la pregunta. Se dice que reducir las emisiones de carbono es nuestra "misión generacional". Pero, ¿no queremos implementar medidas más eficientes antes de recurrir a eso?

Combatir los verdaderos retos climáticos que enfrentan el planeta—malaria, más muertes por el calor, poblaciones de osos polares en declive—muchas veces requiere de medidas más simples y menos glamorosas que reducciones en las emisiones de carbono. También necesitamos recordar que en el siglo XXI habrán muchos otros retos, para los cuales necesitamos soluciones de bajo costo y durables.

Yo conformé el Consenso de Copenhagen en el 2004 para que algunos de los principales economistas del mundo pudieran reunirse y preguntar no solo en dónde podemos hacer bien, sino a qué costo, y para priorizar las mejores cosas que el mundo debería hacer al respecto. Las principales prioridades que ellos han determinado son lidiar con las enfermedades contagiosas, la malnutrición, la investigación agrícola y el acceso del primer mundo a la agricultura del tercer mundo. Por menos de un quinto del precio de Kyoto, podríamos lograr todas esas cosas.

Obviamente también deberíamos trabajar en encontrar una solución a largo plazo para el calentamiento global. Resolverlo requerirá de casi un siglo y de voluntad política a través de distintos partidos políticos, continentes y generaciones. Si invertimos en investigaciones y desarrollo, estaremos haciendo un gran bien a largo plazo, en lugar de simplemente hacernos sentir mejor a nosotros mismos hoy.

Pero aceptar la mejor respuesta al calentamiento global es difícil entre tanta pelea amarga que deja afuera el diálogo sensible. Así que primero, en verdad necesitamos calmar el debate.

Este artículo fue originalmente publicado en el Washington Post (EE.UU.)   


Saludos
Se acerca una Nueva Era Glacial!

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Re: Sensatez y cordura frente al cambio climático
« Respuesta #1 en: Martes 22 Enero 2008 23:53:38 pm »

siempre interesantes articulos los que se acompañan de cordura y lecturas desde otros puntos de vista. Le di una ojeada hace unos dias al mismo artículo de Lomborg.

Mucho gusto en reencontrarte por aquí epsilon  ;)
https://twitter.com/tromarqui



                                        “la ciencia es la religión de los barrios residenciales” (William Butler Yeats)

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Re: Sensatez y cordura frente al cambio climático
« Respuesta #2 en: Miércoles 23 Enero 2008 01:42:49 am »
Después de leer el artículo sólo puedo decir que ya estoy un poco cansado de artículos que hacen referencia al IPCC, al protocolo de Kyoto, a los consumos de Co2 y toda la pesca.

Muchos de los expertos que participáis en estos foros sabéis mejor que nadie que lo del Co2 antropogénico=calentatamiento global no está tan meridianamente claro.

Dicho esto, y al hilo del artículo expuesto en este tópic, ¿alguien ha probado a cambiar la palabra "emisiones" por la palabra "energía" o "consumo energético"; por ejemplo:

En 1992, las naciones ricas prometieron reducir el consumo de energía a los niveles de 1990 para el año 2000. El cosumo de energía crecieron en un 12 por ciento. En 1997 prometieron reducirlas en un 5 por ciento por debajo de los niveles de 1990 para el año 2010. Aún así es probable que los niveles sean 25 por ciento más altos de lo que se deseaba.

El sentido de este cambio no es otro que el agotamiento del modelo económico energético basado principalmente en el petróleo.

Puede parecer no tener demasiada importancia o no "cuadrar" lo que digo; a no ser que nos hagamos algunas preguntas básicas.

¿Alguien ha reparado en la "coincidencia" entre "cambio climático provocado por el ser humano" y la previsión de agotamiento de las reservas petrolíferas a 50 años vista (quizás antes)?

¿Alguien no se ha dado cuenta de la importancia que tiene la economía basada en el petróleo?

¿Es EEUU un ángel de la guarda que lucha por los derechos humanos en kuwait, Irak o Afganistán? O es que ya nadie recuerda que las armas de destrucción masiva no existían..., entonces, qué carajo hacen los soldados allí?

Yo creo que EEUU lo que hace es asegurarse su continuidad energética (allí todavía no saben qué es un coche Diesel).

¿Alguien puede imaginarse un conflicto diplomático por el famoso "Por qué no te callas?" entre España y Venezuela?, Ah!, no!, que Venezuela tiene un poquito de petróleo y España no...

¿Os habéis fijado en la relación directa entre Sahara-Marruecos y Marruecos-Ceuta y Melilla?El sáhara occidental tiene algo más que arena para Marruecos y si España cambia su postura con respecto al Sahara (como ya ha hecho), pues Marruecos no dice nada de Ceuta ni de Melilla (bueno, sí, un poco sólo para disimular).

¿Alguien recuerda el debate sobre las nucleares? porque con este "lavado de coco" a base de CO2 (es malo, es malo) yo ya empiezo a hechar de menos la energía nuclear (perdonad pero en mi casa hace mucho frío y no quiero quedarme sin gas, o sin gasóleo).

¿Habéis visto últimamente la tele? sólo hacen que anunciar coches verdes. Hasta el queso García Baquero es ecológico en su proceso de fabricación...

¿Es posible que la contribución de países como España al protocolo de Kyoto sea directamente proporcional a su dependencia energética de otros países?

¿Por qué no firma ni aplica el Protoco EEUU? ¿Sus científicos y expertos en la materia son unos ineptos? No son capaces de ver todo el mal que está causando el ser humano? o más bien pasan de todo porque tienen -creo recordar- la mayor reserva petrolífera del mundo?

En fín , que alabo mucho y es digno de aplauso el esfuerzo de toda la gente que, como muchos de vosotros, estudiáis la ciencia del clima, pero creo que, os guste o no, como casi todo, estáis sujetos a los preceptos, mandatos e intereses políticos/económicos.

Debo decir, también, que en parte tampoco veo mal este proceso. Creo que aprovechar ciclos climáticos naturales para darle un giro suave y no violento - a la vez que rentable- al pilar más importante de la economía mundial (la energía) es una idea poco menos que brillante e ingeniosa.

Por cierto que ya casi no se habla: Al Gore se ha forrado diciendo que el CO2 es muy malo (y el tío se ha forrado a pesar de su factura de la luz).

Artículos como este son muy importantes para que todos tengamos presente que cualquier disciplina científica debe pasar siempre por el yugo de la política; al menos si prentede tener eco mediático.

Por eso me gusta este foro: participa mucha gente que investiga al margen de intereses económicos y políticos (por cierto: de qué vivís?).

Un saludete.

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Re: Sensatez y cordura frente al cambio climático
« Respuesta #3 en: Miércoles 23 Enero 2008 10:16:28 am »
Genial articulo, genial! lo mejor que he leido en el foro de largo.  8)
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Que fue del sirimiri?

Desconectado barrufa.

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Re: Sensatez y cordura frente al cambio climático
« Respuesta #4 en: Miércoles 23 Enero 2008 10:41:34 am »
Est es un artículo del siempre interesante Bjorn Lomborg (El ecologista escéptico) y que destapa de forma imperceptible la presión que realizan diversos sectores por imponer un modelo de fuertes inversiones para luchar contra el calentamiento global... idea compartida por muchos amb
ientalistas.

Que quede claro que Bjorn cree que sí existe tal calentamiento de origen antropogénico. Por eso no lo pongo en el tópic de artículos contra el calentamiento y, además, porque destila ecumenismo frente a posiciones muy encontradas.

Yo soy capaz de aceptar que la sola probabilidad de este calentamiento necesita de medidas de precaución si estas medidas son como las describe Lomborg.

Entre otras, dice cosas tan sensatas como : si se quiere salvar a los osos polares lo suyo sería no cazar los cientos que se abaten cada año. Que se lo digan al atún!

El artículo lo publica El Diario Exterior  - Madrid,Spain


En fin, ahí va el artículo :


Calentamiento Global: Relájense un poco 


Bjorn Lomborg 
20 de enero de 2008 
 

Dejen de pelearse por el calentamiento global—aquí está la manera inteligente de atacarlo. Todas las miradas están puestas sobre los glaciares que se derriten en Groenlandia. Este año, delegaciones de políticos estadounidenses y europeos han peregrinado a una de estas masas de hielo en Ilulissat, donde declaran estar viendo ocurrir el cambio climático delante de sus ojos.

Curiosamente, algo que rara vez es mencionado es que las temperaturas en Groenlandia eran más altas en 1941 que lo que son hoy. O que las tasas de derretimiento alrededor de Ilulissat eran más altas durante la primera parte del último siglo, de acuerdo a un nuevo estudio. Y mientras las delegaciones aterrizan primero en Kangerlussuaq, alrededor de 100 millas al sur, todos cambian de avión para ir directamente a Ilulissat—tal vez porque el glaciar de Kangerlussuaq está creciendo inconvenientemente rápido.

Indico esto no para cuestionar la realidad del calentamiento global o el hecho de que en gran parte es causado por los seres humanos, sino debido a que la discusión acerca del cambio climático se ha vuelto una pelea desagradable, con un bando argumentando que estamos dirigiéndonos hacia una catástrofe y el otro sosteniendo que todo es una gran mentira. Yo sostengo que ninguno de los dos bandos está en lo correcto. Está mal negar lo obvio: La Tierra se está calentando y nosotros lo estamos causando. Pero esa no es toda la historia y las predicciones de un desastre que se aproxima simplemente no cuadran con la evidencia.

Tenemos que redescubrir el punto medio en el que podamos tener una conversación sensible. No deberíamos ignorar el cambio climático o las medidas que lo podrían combatir. Pero deberíamos ser honestos acerca de los defectos y costos de esas medidas, como también acerca de los beneficios.

Los grupos ambientalistas dicen que la única manera de lidiar con los efectos del calentamiento global es reducir drásticamente las emisiones de dióxido de carbono—un proyecto que le costará al mundo billones (solamente el Protocolo de Kyoto costaría $180 mil millones al año). Las investigaciones que he realizado a lo largo de la última década, comenzando con mi primer libro El Ambientalista Escéptico, me han convencido de que esta actitud no tiene sentido; implica gastar una cantidad exorbitante de dinero para lograr muy poco. En cambio, deberíamos estar pensando creativamente y pragmáticamente sobre cómo podríamos combatir los numerosos y más importantes retos que enfrentan a nuestro planeta.

Nadie sabe con certeza cómo ocurrirá el calentamiento global. Pero deberíamos hablar acerca de los cálculos más ampliamente aceptados. De acuerdo al Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC, pos sus siglas en inglés), los niveles de los océanos aumentarán en este siglo entre 15 y 60 centímetros, con la mejor expectativa siendo alrededor de 30 centímetros, principalmente debido a que el agua se expande mientras más se calienta. Esto es similar a lo que el mundo experimentó en los últimos 150 años.

Algunos individuos y organizaciones ambientalistas se quejan de que el IPCC ha subestimado severamente el derretimiento de los glaciares, especialmente en Groenlandia. En realidad, el IPCC ha calculado el derretimiento probable de Groenlandia (contribuyendo un poco más de dos centímetros y medio al nivel del mar en este siglo) y en Antártica (la cual, porque el calentamiento global generalmente produce más precipitación, de hecho acumulará hielo en lugar de perderlo, haciendo que el nivel del mar sea de cinco centímetros menos para el 2100). En estos momentos, las personas están preocupadas por un aumento dramático en la tasa de derretimiento de Groenlandia. Esa tasa parece ser transitoria, pero si es sostenida podría añadir ocho centímetros, en lugar de dos y medio, al aumento en el nivel del mar para fines de este siglo.

Un aumento de dos centímetros y medio en el nivel del mar no es una catástrofe, aunque si representaría un problema, particularmente para las naciones que son islas pequeñas. Pero acordémonos que muy poca tierra se perdió cuando los niveles del mar aumentaron durante el siglo anterior. Cuesta relativamente poco proteger a la tierra de la marea que sube: Podríamos dragar los pantanos, construir diques y redirigir los cuerpos de agua. Mientras que las naciones se enriquecen y la tierra se vuelve un bien cada vez más escaso, este proceso cada vez tiene más sentido: Como nuestros padres y abuelos, nuestra generación se asegurará de que el agua no se lleve tierra que vale mucho.

El IPCC nos dice dos cosas: Si nos concentramos en el desarrollo económico e ignoramos el calentamiento global, es probable que experimentemos un aumento de 33 centímetros en el nivel del mar para el 2100. En cambio, si nos enfocamos en las preocupaciones ambientales y, por ejemplo, adoptamos las severas reducciones en emisiones de carbono que muchos grupos ambientalistas promueven, esto podría reducir el aumento en aproximadamente de trece centímetros. Pero reducir las emisiones tiene un costo: Todo el mundo sería más pobre en el 2100. Con menos dinero circulando para proteger a la tierra del mar, reducir las emisiones de carbón significaría que más tierra seca se perdería, especialmente en regiones vulnerables como Micronesia, Tuvalu, Vietnam, Bangladesh y las Maldivas. Mientras que el nivel del mar aumenta, también lo harán las temperaturas. Parecería lógico esperar más olas de calor y por lo tanto más muertes. Pero aunque este dato recibe mucha menos atención, las temperaturas en aumento también reducirán el número de olas de frío. Esto es importante porque las investigaciones demuestran que el frío es mucho más mortal que el calor. De acuerdo a la primera encuesta revisada por expertos sobre los efectos del cambio climático en la salud, el calentamiento global de hecho salvará vidas. Se estima que para el 2050, el calentamiento global causará alrededor de 400.000 muertes más relacionadas al calor. Pero al mismo tiempo, 1,8 millones de personas menos morirán del frío. El Protocolo de Kyoto, con sus reducciones drásticas de emisiones, no es una manera sensible de evitar que las personas mueran de olas de calor. A un costo mucho más bajo, los diseñadores urbanos y los políticos podrían reducir las temperaturas más efectivamente plantando árboles, añadiendo facilidades de agua y reduciendo la cantidad de asfalto en las ciudades que están en riesgo. Los cálculos muestran que esto podría reducir las temperaturas pico en las ciudades en más de 7 grados Celsius.

El calentamiento global cobrará vidas de otra manera: aumentando el número de personas en riesgo de contraer malaria en un 3 por ciento a lo largo de este siglo. De acuerdo a los modelos científicos, implementar el Protocolo de Kyoto durante el resto de este siglo reduciría el riesgo de contraer malaria en solo un 0,2 por ciento.

Por otro lado, podríamos gastar $3.000 millones anualmente—2 por ciento del costo del Protocolo—en redes para proteger de mosquitos y medicamentos para reducir la incidencia de malaria en casi la mitad dentro de una década. La tasa de muertes causadas por malaria está aumentando en África Sub-Sahariana, pero esto nada tiene que ver con el cambio climático y mucho que ver con la pobreza: a los gobiernos pobres y corruptos se les hace difícil implementar y financiar el rociamiento y la provisión de redes para mosquitos que ayudarían a erradicar la enfermedad. Aún así, por cada dólar que gastamos salvando una persona a través de medidas como el Protocolo de Kyoto, podríamos haber salvado 36.000 mediante una intervención directa.

Por supuesto, no solo nos importan los seres humanos. Los ambientalistas indican que criaturas magníficas como los osos polares se extinguirán por el calentamiento global conforme su helado hábitat se derrite. Kyoto salvaría solo un oso al año. Aún así, cada año los cazadores matan entre 300 y 500 osos polares, de acuerdo a la Unión de Conservación Mundial. Prohibir esta carnicería sería barato y fácil—y mucho más efectivo que un pacto global acerca de la reducción de emisiones de carbono.

Por donde sea que se lo mire, la inevitable conclusión es la misma: Reducir las emisiones de carbono no es la mejor manera de ayudar al mundo. No digo esto solamente por llevar la contraria. Debemos hacer algo acerca del calentamiento global a largo plazo. Pero me frustra nuestra obsesión con medidas que no lo lograrán.

En 1992, las naciones ricas prometieron reducir las emisiones a los niveles de 1990 para el año 2000. Las emisiones crecieron en un 12 por ciento. En 1997 prometieron reducirlas en un 5 por ciento por debajo de los niveles de 1990 para el año 2010. Aún así es probable que los niveles sean 25 por ciento más altos de lo que se deseaba.

El Protocolo de Kyoto expirará en el 2012. Los miembros de la ONU estarán negociando su reemplazo en Copenhagen a finales del 2009. Los políticos insisten que el "próximo Kyoto" debería ser aún más duro. Pero luego de dos fracasos espectaculares, debemos preguntar si la actitud de "intentémoslo de nuevo, y esta vez apuntemos a unas reducciones aún mayores" es la correcta.

Aún si las promesas anteriores de los funcionarios se hubiesen cumplido, no habrían servido prácticamente de nada, y nos hubieran costado una fortuna. Los modelos climáticos muestran que Kyoto hubiera pospuesto los efectos del calentamiento global por siete días al final del siglo. Aún si EE.UU. y Australia hubiesen firmado el protocolo y todos los firmantes hubiesen obedecido los lineamientos de Kyoto por el resto del siglo, pospondríamos los efectos del calentamiento global por solamente cinco años.

Los que proponen pactos como Kyoto quieren que gastemos cantidades enormes de dinero que logran muy poco para el bien del planeta de aquí a cien años. Debemos encontrar una manera más inteligente de actuar. El primer paso es focalizar nuestros recursos en hacer que las reducciones de emisiones de carbono sean mucho más fáciles.

El costo típico de reducir una tonelada de dióxido de carbono es actualmente $20/tonelada. No obstante, de acuerdo a una abundante literatura científica, el daño de una tonelada de carbón en la atmósfera es de alrededor de $2. Gastar $20 para hacer $2 de bien no es un curso de acción inteligente. Podría hacer que usted se sienta bien, pero no detendrá al calentamiento global.

Necesitamos reducir el costo de reducir emisiones de $20/tonelada a, por ejemplo, $2. Esto implica que ayudar al medio ambiente no solamente sería algo que los ricos puedan hacer sino algo que todos podríamos hacer—incluyendo China e India, países que se espera que sean los principales emisores durante el siglo XXI pero que tienen problemas más importantes con las cuales lidiar antes que el cambio climático.

La manera de lograr esto es aumentando dramáticamente el gasto en investigaciones y desarrollo de energía de baja intensidad de carbono. Idealmente, cada nación podría comprometerse a gastar 0,5% de su producto interno bruto explorando tecnologías energéticas que no emitan carbono, ya sean el viento, las olas, o la energía solar, o capturando emisiones de dióxido de carbono de plantas de energía. Este gasto podría añadir alrededor de $25.000 millones al año pero todavía sería siete veces más barato que el Protocolo de Kyoto y aumentaría por un factor de 10 el gasto global en investigación y desarrollo. Todas las naciones estarían involucradas, aunque las más ricas pagarían las porción más grande.

Debemos aceptar que el cambio climático es real y que hemos ayudado a causarlo. Esto no es un chiste. Pero tampoco es un Apocalipsis cercano.

Para algunas personas, reducir las emisiones de carbono se ha vuelto la respuesta, sin importar la pregunta. Se dice que reducir las emisiones de carbono es nuestra "misión generacional". Pero, ¿no queremos implementar medidas más eficientes antes de recurrir a eso?

Combatir los verdaderos retos climáticos que enfrentan el planeta—malaria, más muertes por el calor, poblaciones de osos polares en declive—muchas veces requiere de medidas más simples y menos glamorosas que reducciones en las emisiones de carbono. También necesitamos recordar que en el siglo XXI habrán muchos otros retos, para los cuales necesitamos soluciones de bajo costo y durables.

Yo conformé el Consenso de Copenhagen en el 2004 para que algunos de los principales economistas del mundo pudieran reunirse y preguntar no solo en dónde podemos hacer bien, sino a qué costo, y para priorizar las mejores cosas que el mundo debería hacer al respecto. Las principales prioridades que ellos han determinado son lidiar con las enfermedades contagiosas, la malnutrición, la investigación agrícola y el acceso del primer mundo a la agricultura del tercer mundo. Por menos de un quinto del precio de Kyoto, podríamos lograr todas esas cosas.

Obviamente también deberíamos trabajar en encontrar una solución a largo plazo para el calentamiento global. Resolverlo requerirá de casi un siglo y de voluntad política a través de distintos partidos políticos, continentes y generaciones. Si invertimos en investigaciones y desarrollo, estaremos haciendo un gran bien a largo plazo, en lugar de simplemente hacernos sentir mejor a nosotros mismos hoy.

Pero aceptar la mejor respuesta al calentamiento global es difícil entre tanta pelea amarga que deja afuera el diálogo sensible. Así que primero, en verdad necesitamos calmar el debate.

Este artículo fue originalmente publicado en el Washington Post (EE.UU.)   


Saludos

 :aplause:

Interesante artículo,aunque no comparta del todo que el da por hecho que el calentamiento es 100% antropológico, puede que lo haga de manera inteligente por lo del camino del medio.
Recomiendo a todo el mundo la lectura de su libro "The skeptical enviromentalist" (el ecologista escéptico),la visión practica del as medidas a tomar para paliar problemas así como el montón de datos oficiales y estadísticas que aporta te da una visión apartada de la idealista y sentimental por una de practica y realizable,lo recomiendo mucho.Saludos.
Amo las depresiones, odio los anticiclones y me gusta el tiempo pues no entiende de política!

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Re: Sensatez y cordura frente al cambio climático
« Respuesta #5 en: Miércoles 23 Enero 2008 11:01:49 am »
Pues mirad: comparado con su libro "El ecologista escéptico" (aquí el traductor lo llama "El ambientalista escéptico"), yo diría que Bjorn Lomborg es ahora mucho menos escéptico que hace unos años y acepta ahora cosas que antes no aceptaba. Más que crítico con la tesis del calentamiento antrópico, ahora parece que se limita a ser crítico con las medidas para frenarlo.

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Re: Sensatez y cordura frente al cambio climático
« Respuesta #6 en: Miércoles 23 Enero 2008 19:10:53 pm »
Más escéptico ó menos escéptico, la verdad es que dá una lección de cordura y seriedad, a un tema muy manido y utilizado de manera interesada, principalmente por los que tendrían que poner ésa cordura y ésa lógica (los políticos).

Interesantísimo artículo. ;)
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Re: Sensatez y cordura frente al cambio climático
« Respuesta #7 en: Miércoles 23 Enero 2008 19:40:22 pm »
 quizas esta es la unica frase en la que estoy en desacuerdo, (Está mal negar lo obvio: La Tierra se está calentando y nosotros lo estamos causando), pero sin duda, da un punto de cordura a todo lo que se esta diciendo a cerca del cambio climatio. Hay mas de una buena propuesta, como la de dedicar mas activos a la investigacion, algo basico si queremos seguir teniendo un buen nivel de vida (relacionado hoy en dia con el consumo energetico)  a largo plazo. buen articulo en definitiva.

saludos
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Re: Sensatez y cordura frente al cambio climático
« Respuesta #8 en: Miércoles 23 Enero 2008 21:49:30 pm »
Estoy totalmente de acuerdo. Mete seriedad y tranquilidad en un tema en que la que se hace mucho sensacionalismo. Pero como persona coherente tambien dice: (Está mal negar lo obvio: La Tierra se está calentando y nosotros lo estamos causando), con lo cual no se le puede llamar excéptico. Ahora si excéptico de sensacionalismos de los medios de comunicación sobretodo. Pero lo he dicho mucha veces. Los medios de comunicación lo exageran todo con todo. No es nada nuevo.
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Re: Sensatez y cordura frente al cambio climático
« Respuesta #9 en: Miércoles 23 Enero 2008 22:30:56 pm »
Hace mucha mención a el CO2 como contaminante y que somos nosotros los causantes, de datos sacados del IPCC y ambientalistas. Pero el CO2 aumenta con la temperatura, y no al contrario. Además  es bueno para la vegetación.
Buen artículo en general, se podría comentar muchisimas cosas.
Villanueva del Pardillo
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Re: Sensatez y cordura frente al cambio climático
« Respuesta #10 en: Miércoles 23 Enero 2008 22:46:35 pm »
El CO 2 no es el causante del cambio climático,en la pequeña época glaciar había mucho mas CO 2 que ahora.Saludos.
El Molar (Madrid)

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Re: Sensatez y cordura frente al cambio climático
« Respuesta #11 en: Miércoles 23 Enero 2008 23:00:55 pm »
El CO 2 no es el causante del cambio climático,en la pequeña época glaciar había mucho mas CO 2 que ahora.Saludos.

 :rcain:


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